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Algunas lecciones que hemos aprendido de los surfers más peques

¡Ayyy Raz SurfCampers! Cómo echamos de menos la vidilla que nos dais, ¡sobre todo los más peques! Nos encanta tener a gente tan joven en el camp y, cómo no, nos flipa cuando venís padres y/o madres con vuestros hijos a aprender a surfear en un entorno tan privilegiado como lo es Razo. No solo por toooodos los momentazos llenos de diversión que pasamos, ¡sino por lo mucho que aprendemos de todos vosotros!

 

En cuanto a surfing, nosotros hemos aprendido mucho de los surfers más peques como, por ejemplo, que el miedo es nuestro peor enemigo en el agua: su disposición y falta de miedos hacen que toda su energía se concentre en replicar los movimientos… ¡y por eso acaban haciéndolo antes! Ellos se lanzan a lo loco a por sus objetivos y los consiguen. ¿Se puede pedir más?

 

Pero no es solo esa despreocupación lo que los hace únicos: sus ganas de disfrutar y exprimir cada momento hace que cada camp suyo ¡casi valga por dos! Todo el día de arriba para abajo, cargados de buen rollo ¡y derrochando energía por los cuatro costados! Ya sabéis que la motivación juega un papel fundamental en el surfing, ¡y con estos peques está garantizada!

 

Y este buen rollo desemboca en algo igual de importante que, a veces, los mayores olvidamos cuando tratamos de mejorar en el surf: la persistencia. El rechazo a la frustración y, más que eso, la ignorancia de que eso si quiera exista. Para nuestros mini surfers fallar solo significa volver a intentarlo, ¡nunca supone un fracaso! Y esa es la clave para mejorar: realmente disfrutar de lo que estamos haciendo y no ponernos ninguna expectativa.

 

Y muy relacionado con esto anterior, otra virtud que debemos aprender de los más peques (aunque el staff de Raz SurfCamp y la mayoría de los campistas de esto también vamos sobrados) es la falta de vergüenza. ¡Con descaro se llega a todas partes! No debemos tener vergüenza a caernos, a hacer el ridículo, a hacer un stand-up cutre, a preguntar si no hemos entendido… Porque somos una familia y, cuando nos reunimos, lo hacemos para estar a gusto, disfrutar y, sobre todo, para aprender.

Y aprender en confianza y con buen rollo es lo que mejor nos define. ¿Aplicamos todo esto juntos?